Los cambios de hora desde el punto de vista TIC

Los cambios de hora desde el punto de vista TIC

¿Qué impacto tendría un cambio de hora a nivel tecnológico?

Estos días ha resurgido con fuerza el tema de los cambios de hora después de la petición del Parlamento Europeo sobre su supresión y en la que la Comisión Europea ha recogido el guante.  En cada país y comunidad se ha movido el debate, a favor o en contra, que hora dejamos o incluso qué huso horario nos debería corresponder.

Aparte de consideraciones sobre la salud, psicológicas o geopolíticas del tema en las que se centran los medios de comunicación, este cambio de hora supone también ciertos aspectos técnicos de nuestro ámbito en su implementación, si es que se produce, que también hay que conocer y considerar.

 

No, esto no es el efecto 2000

Para empezar, no estamos hablando de las consecuencias un “efecto 2000” o de cambios tan grandes como lo fue la entrada en vigor del Euro, que se produjeron al final y principio de este milenio, si no cambios más limitados.  Sin embargo, el número de dispositivos afectados ha crecido exponencialmente desde entonces, y esto sí que incrementa los efectos.

Todos estamos acostumbrados a realizar manualmente el cambio de hora de nuestros aparatos más “tontos”, cada vez que se produce este cambio horario, dos veces al año.  Y también sabemos que hay dispositivos que cambian “solos” de hora porque son más “listos”: nuestros ordenadores, nuestras tabletas, móviles y algunos relojes, por poner sólo algunos ejemplos.

 

¿Qué actualizaciones requerirán nuestros dispositivos?

Pues bien, en función de la decisión política que se tome, todos estos dispositivos inteligentes tendrán que actualizarse para ajustar correctamente de hora.  O tendremos que realizar un ajuste manual de otro tipo, el que se llama de Zona Horaria o (TIMEZONE) o eliminar el ajuste DST (Day­light Saving Time) que se añade en verano.

Muchos equipos utilizan además un servicio de internet llamado Network Time Protocol (NTP) para sincronizar la hora UTC (Universal Time Coordinated) o GMT como la conocemos todos, y después aplicar todos estos ajustes “personalizados” (por ubicación del usuario) del TIMEZONE y DST.

Además de estos puntos que afectan al Sistema Operativo de los equipos, hay más “capas” implicadas.  Las bases de datos en la mayor parte de los casos utilizan la hora del propio sistema operativo, pero tienen sus propias configuraciones de TIMEZONE y DST, que habrá que revisar.

Los elementos de red intermedios como routers o incluso antenas de móviles de voz o datos, cada vez más inteligentes, pueden verse afectados y por tanto habrá que realizar pruebas y tal vez aplicar también actualizaciones.

Y por último las aplicaciones, el software, que dependen mucho de cómo las hayas programado.  Este punto es el más heterogéneo y siempre va a requerir el testeo, y por tanto muchas aplicaciones es posible que requieran una actualización, tanto en servidores web, en aplicaciones de escritorio, procesos batch de servidor o apps de dispositivos móviles.  Incluso en todos los dispositivos “embebidos” algunos de los cuales permiten actualizar su “firmware” (como televisiones, coches conectados) y otros no.

 

Si llega el momento, estaremos preparados

Por tanto, de momento hay una fase de pruebas que vamos a tener que poner en marcha si la medida se toma, seguramente muchas actualizaciones que aplicar, desarrollar o solicitar que nos desarrollen.  Y en el momento del cambio personal pendiente, y equipos más críticos que habrá que parar y ajustar (como los sistemas de facturación que trabajan 24×7) para evitar cometer errores debidos a este momento raro en el que la hora ya no será la que era, o el cambio no será el que se esperaba, y por lo tanto habrá que fijar ya para siempre (o no).

¿Y tú? ¿Estás a favor o en contra del posible cambio de hora?

Déjanos tus comentarios, ¡queremos saber tu opinión!

 

Juan Manuel Soto

Digital Solutions Marketing Manager

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